Press Kit: Helen Mack Release (Spanish)

Una extraordinaria activista de los Derechos Humanos logra un poco de justicia en Guatemala

Helen Mack Chang, una de las personas más sobresalientes por su trabajo a favor de la justicia en Guatemala, se ha distinguido por luchar contra la impunidad y enfrentar al poder militar y finalmente conseguir cierto grado de justicia y reconciliación para su familia y miles de personas afectadas por los 36 años de conflicto armado.

En 1990, su hermana Myrna Mack fue asesinada por un miembro del Ejército de Guatemala. En su búsqueda por justicia, Helen Mack ha trabajado incesantemente para que el sistema judicial funcione y ha logrado que se condene al autor material del crimen y a uno de los autores intelectuales del mismo.

"Helen ha permanecido fiel a su compromiso por los Derechos Humanos con impresionante coraje y determinación," escribió Adolfo Aguilar Zinser, ex-senador y embajador mexicano ante las Naciones Unidas, y quien nominó a Mack para el Premio Notre Dame. "Ella es una de las guatemaltecas más respetadas de su tiempo. Su integridad, modestia y carisma han inspirado a muchos a seguir sus pasos. Ella es realmente un ejemplo."

Por su trabajo, Mack recibirá el Premio de la Universidad de Notre Dame por Servicio Público Distinguido en América Latina. Este es un premio otorgado por el Kellogg Institute for Internacional Studies de dicha Universidad. Mack recibirá US $10,000 y la misma cantidad será entregada a la Fundación Myrna Mack.

¿Por qué involucrarse?
Nacida en 1952, Helen Mack era el resultado de una vida de relativo confort en el seno una familia de clase media. Ella era administradora de empresas y devota católica que evitaba la política. En contraste, su hermana Myrna era una reconocida antropóloga que realizaba trabajo de investigación académica sobre la población refugiada y desplazada durante el conflicto armado interno guatemalteco.

"Yo no tenía opinión sobre el gobierno," dijo Helen Mack al New York Times en el 2002. "Mi vida era básicamente como la de cualquier otra persona de clase media. Mientras la violencia no le afectara a uno, ¿por qué involucrarse? Meterse en política significaba ser estigmatizada."

El 11 de septiembre de 1990, al salir de su oficina de AVANCSO, ubicada en el centro de la Ciudad de Guatemala, Myrna Mack Chang fue atacada por al menos dos sujetos que la apuñalaron brutalmente un total de 27 veces, ocasionándole la muerte. Sin embargo, la policía le declaró ante los medios de comunicación que se trataba de un crimen pasional.

Convencida de que el asesinato de su hermana era un crimen político, Helen asumió el papel de Querellante Adhesiva, una figura legal que permite a los ciudadanos involucrarse directamente en la persecución penal para buscar justicia.

"Debido a mi ingenuidad política, pensé que el sistema de justicia podría responder," dijo Mack. "Pero no fue así. Entonces es cuando reconozco el terror que ha existido en Guatemala. Conforme voy conociendo el trabajo de mi hermana, aprendo también que el pueblo de Guatemala estaba siendo sujeto de la represión e intimidación."

Un alto a la impunidad
A pesar de que Helen no tenía formación en leyes, decide llevar el caso de su hermana a las cortes y logra el apoyo de muchos guatemaltecos y de la comunidad internacional. Serios obstáculos se interpusieron a la investigación y persecución de los criminales, incluyendo el asesinato de testigos claves, la destrucción de evidencia, y las amenazas contra operadores de justicia, testigos y sus familiares.

Helen Mack perseveró y consiguió una resolución judicial sin precedentes: Noel de Jesús Beteta Álvarez, sargento mayor especialista del Ejército de Guatemala y miembro del Estado Mayor Presidencial, fue condenado como autor material del crimen.

En octubre del 2002, se condena a 30 años de prisión al coronel Juan Valencia Osorio, uno de los acusados como autores intelectuales del crimen y quien ocupaba el cargo de Director del Departamento de Seguridad del Estado Mayor Presidencial al momento del asesinato. Los otros dos miembros de la misma institución militar no fueron hallados culpables por falta de pruebas, según el tribunal que llevó el caso.

Valencia Osorio fue el primer militar de alto rango que ha sido condenado por un crimen político. Sin embargo, para indignación de Helen Mack y los grupos de Derechos Humanos, Valencia fue absuelto y puesto en libertad por decisión de la Corte de Apelaciones en mayo del 2003.

"Yo demostré que ellos eran responsables del asesinato de mi hermana," dijo posteriormente Mack a la revista Newsweek. "El mensaje que se envió es que ellos [los militares] están por encima de la ley."

En enero del 2004, la Cámara Penal de la Corte Suprema de Justicia ratificó que el coronel Juan Valencia Osorio fue el autor del asesinato de la antropóloga guatemalteca, y confirmó la condena en su contra. Sin embargo, al momento de su captura, una patrulla militar ayudó a su fuga.

Los resultados de este proceso han abierto una brecha a favor de otros casos de violaciones a los Derechos Humanos en Guatemala.

Posiblemente, la victoria más significativa para Helen Mack haya sido que finalmente el Estado de Guatemala reconoció en el 2004 su responsabilidad institucional en la ejecución extrajudicial de Myrna Mack y en la ulterior denegación de justicia.

Ese mismo año, el Presidente Oscar Berger invitó a Helen Mack a participar en el Consejo Asesor de Seguridad. También forma parte de la Comisión de Fortalecimiento de la Justicia, que se deriva de los Acuerdos de Paz.

El trabajo de Helen Mack ha sido reconocido innumerables veces a nivel internacional. En 1992, recibió el Right Livelihood Award, conocido como el Premio Nobel Alternativo de la Paz. Con los fondos provenientes de ese premio creó la Fundación Myrna Mack que trabaja en la elaboración de estudios y propuestas que impulsan la consolidación del sistema de justicia, la búsqueda de la paz, el fortalecimiento del Estado de Derecho y la democratización de Guatemala.

"Nosotros estamos llevando a juicio las políticas de terror del Estado de Guatemala durante los más de 30 años de guerra. No buscamos revancha, sino justicia," ha dicho Mack. "Lo que queremos es justicia, como muestra de que las arbitrariedades del gobierno ya no van a continuar. Justicia como condición para el desarrollo de una democracia libre de miedo y coerción."